top of page

Cuando la dirección general es fan de las estructuras funcionales.

Actualizado: 29 nov 2018


 

Lo habitual todavía es encontrarse empresas con estructuras del tipo funcional en donde cada persona es responsable de su “parcela”, en las que predomina el enfoque de títulos (financiero, ingeniero,...) y de departamentos (comercial, administración, consultoría, almacén,..), pero nadie se hace responsable del proceso operativo global y esto impide con frecuencia el flujo correcto de información, de mercancía/productos o de personas.


La dirección general puede no ser consciente de que esta manera de organizar puede lastrar a la gente y contribuir a conseguir personas inflexibles y dedicadas en exclusividad a su parcela. Muchos empleados con los que me entrevisto dicen o piensan; “eso a mí no me corresponde hacerlo, es una tarea de otro departamento”. Aunque todavía peor es cuando en determinado contexto el jefe dice; “Ese trabajador tiene que tener claras cuáles son sus funciones”. Le entiendo, pero en mi opinión es un comentario que obedece a un estado mental equivocado que puede traer consigo una merma en la cultura organizacional de la empresa.


En cambio, cuando te encuentras con una organización que funciona bien o muy bien siempre coincide que está enfocada en las actividades y en los procesos, además de en las personas preparadas para hacerlos funcionar.


Si se quiere mejorar el funcionamiento organizativo, ¿y quién no quiere?, es básico pasar a una estructura operativa basada en procesos que son gestionables en lugar de basarse exclusivamente en funciones específicas. El punto de partida para conseguirlo es en realidad doble:


  1. Apostar por personas preparadas congregadas en torno a una misión.

  2. Estandarizar y automatizar el trabajo en buenas prácticas que todos deben seguir.


Solamente de esta forma se podrá trabajar como equipo multifuncional y sistémico en un entorno de trabajo multitarea en donde personas capacitadas puedan asumir encargos de diferentes áreas funcionales y entiendan el proceso global de lo que se hace en la empresa en la que trabajan, y si es posible trabajando en el mismo espacio físico, en lugar de hacerlo en departamentos independientes.


Esto no está ni mucho menos reñido con la existencia de un Organigrama que dibuje y de visibilidad a las relaciones jerárquicas para que al mismo tiempo todo el mundo tenga la claridad jefe-empleado, mentalidad que no hay necesidad en absoluto de eliminar.


Además de agilizar los flujos de información, de personas y de mercancías/productos, se pueden recortar los tiempos y reducir o eliminar las actividades improductivas (actividades de desperdicio) aumentado la satisfacción de los empleados con el entorno del lugar de trabajo y al mismo tiempo facilitando el aprendizaje cruzado, es decir la posibilidad de aprender todos de todos.


El mercado (y el mundo) cambia tan rápido que debes ser capaz de mutar constantemente en algo nuevo. O cómo dijo Meg Whitman, ex directora general de eBay y Hewlett Packard:


“No tengo tiempo para crear ninguna estructura porque, para cuando la tengo, las cosas han cambiado y he de inventarme otra, así que ¿para qué molestarse? En vez de ello, congrego a la gente en torno a una misión”.

0 comentarios

Comments


bottom of page